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Pedro Granados
Perú
Tres
La noche no depende de ti. Esta noche, este cuello de botella que compulsivamente atraviesas, para nada depende de ti. El semen tuyo, agua furtiva que te asemeja a un arrollo o a una chispa inocente, en realidad no te pertenece. Te has perdido en la noche -como en el juego de los niños- y no has vuelto ni han vuelto a encontrarte. Sólo recuerdas el manso viento de la gente. Sólo recuerdas el brillo de aquellos ojos: una luz resbalando resignada frente a tu puerta. Todas las anécdotas al respecto se reducen a esto. Todo lo que has vivido también. Una calle modesta y muy mal iluminada y compulsivamente atravesada. Y la noche.
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